miércoles, 27 de octubre de 2010

Se mueve.


Un día, y otro, y otro, y otro...y van pasando las cosas, las personas, los momentos.

Las alegrías y el aburrimiento. Las prisas, las penas, los agobios, los recados. Todo cambia, todo se transforma, evoluciona, viene y se va.

Todo menos aquello que permanece inamovible. Aquello que de tanto mirarlo, de no dejar de mirarlo y de atender a ello, no te deja percibir su movimiento. Esa aguja grande del reloj que todos hemos mirado alguna vez durante segundos para acabar percibiendo...que no, que no se mueve.

Pero, amigos, en realidad sí se mueve. De hecho no deja de moverse, no deja de transformarse, de cambiar, de evolucionar. La cuestión es saber empujarla en la dirección acertada, o acertar al aprovechar la dirección en la que es empujada.

domingo, 3 de octubre de 2010

¡Click!: ON


¿Habéis sentido alguna vez que se os enciende el corazón en el pecho al mirar una foto, al escuchar una canción, al oler un aroma?

¿Habéis experimentado cómo todos los cansancios, agobios, inquietudes y nervios desaparecen de golpe para dejar paso a una sonrisa sincera, de esas que casi duelen de lo que gustan?

Hoy se ha encendido de nuevo un motor que según me dicen llevaba un tiempo parado, uno que ya se creía oxidado y vacío. Has tenido que llegar a echar carbón.

Y sin palabras, porque no las hay y porque no las suelto; dejo, como acostumbro últimamente, que sea otro más ingenioso y rítmico que yo el que os cuente lo que pasa en mi habitación.



"Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor, que me falta valor
para atarte a mi cama.

Puedo ponerme digno y decir
toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos
de un rato, me llamas."