domingo, 29 de enero de 2012

Nada.

Ni el oro más dorado. Ni los billetes más grandes. Ni todo el tiempo del mundo. Ni los manjares, comodidades, placeres, paisajes, visiones, sensaciones, experiencias y olores más extraordinarios.

Ni la vida más exótica. Ni los sueños más recónditos hechos realidad.

Ni la supuesta paz. Ni la intranquila calma.

Porque en ese instante, nada vale nada. Nada tiene el color o el sabor necesarios para distraerme de ese instante.

Porque ahí es donde quiero pasar las horas.
Con los ojos cerrados y los labios húmedos.
Con los pies fríos y el corazón caliente.

lunes, 2 de enero de 2012

Hace 23.

Hace hoy 23 años exactamente, el mundo estaba más contento que de costumbre, porque llegaba una de las sonrisas que más luz le darían durante mucho tiempo.

Ese día, los árboles, los pájaros, los ríos, el Sol y la Luna, estuvieron cantando hasta que anocheció de nuevo, pues algo nuevo empezaba. Una nueva vida cargada y repleta de sueños e ilusiones.

Una pequeña vida que, todavía hoy y por mucho tiempo, sigue haciendo felices a todos los que la rodean.