Desde aquí quiero enviar todo mi apoyo y mi resignación a mis amigos y amigas de Badajoz que mañana tendrán que aguantar el bochornoso espectáculo que cada año nos ofrecen nuestros queridísimos monarcas sacando a pasear a sus carros de combate y a sus soldaditos maquillados de buenas intenciones y "misiones de Paz".
No por que sean los reyes, ni porque me parezcan malos, tiranos o bochornosos (esto último un poco sí). Lo que no me parece normal es esa manía suya de sacar por ahí a pasear todo su "potencial" para que todo el mundo vea lo poderosos y dañinos que podemos llegar a ser.
¿Acaso yo voy por ahí con la polla fuera para que todo el mundo la adore y aclame con vítores y aplausos al ritmo de nuestro querido himno español?
Ostia, qué idea se me acaba de ocurrir. Seguro que por lo menos nos echamos unas risas.
"Cuando la fiesta nacional, yo me quedo en la cama igual."
Tras un largo día de biblioteca en el que hipótesis, factores y contrastes me han acompañado sin descanso, llego a casa y en mi habitual ojeada a las noticias diarias, leo esto:
Pinchad, leed tranquilamente el titular, si queréis leed también la noticia...y ahora, seguid bajando, y empezad a leer, uno por uno, los comentarios de la gente que amablemente han leído la noticia y han dejado ahí sus opiniones. Pasad de página de comentarios. Seguid. Mirad la página 3, la 4, la 5...podéis hartaros. Hay 600.
No voy a criticar nada. No voy a decir lo que creo que está bien o está mal. No voy a opinar, hoy no.
Cuando he empezado a leer todo esto, se me ha hecho un nudo en la garganta y se me han llenado los ojos de lágrimas. ¿Realmente somos tan distintos? ¿Realmente el odio y las diferencias llegan tan lejos, y a tanta gente?
Parece mentira que con veintipocos años no me haya dado ya cuenta de cómo piensan y sienten algunas personas. Esta noche intentaré cerrar los ojos y dormirme pensando en lo maravilloso que va a ser el examen de mañana (no es ironía, después de esto, realmente me parece maravilloso).
Para que no os quedéis (y sobre todo para no quedarme yo) con este mal sabor de boca, os dejo el mejor comentario de la noticia que he encontrado. No tiene desperdicio nuestra amiga universitaria. Tened cuidado, universitarios y universitarias que leéis esto, no os vayáis a sorprender diciendo algo así algún día:
"Pero el burka ese es que está feisimo, aunque aqui en España, en mi universidad hay moras q van con el pañuelo en la cabeza y no hay este alarmismo"
Hoy, estudiando un tema sobre enfermedad terminal, aparecía por todas partes la famosa expresión de "el sentido de la vida". Como si la vida tuviera un sentido, o tuviera que tenerlo.
¿Lo tiene? Realmente me gustaría conocer vuestra opinión sobre esto, más que nada porque yo no tengo ni idea de si lo tiene o no, ni mucho menos de cuál es ese sentido.
También supongo que para cada uno tendrá un sentido, ¿no? O para cada momento, cada lugar, cada cultura...
Como veo que esto no me va a quedar claro nunca, y no voy a poder daros una respuesta objetiva y coherente, queridos lectores, he puesto en la columna derecha del blog un pequeño apartado donde iré poniendo las explicaciones que se me vengan a la cabeza sobre este confuso tema del sentido de la vida. La mayoría de ellas no tendrán sentido para nadie, pero quizás os ayude saber que para mí si lo tienen, y no sólo eso, sino que le dan sentido a mi vida.
Si soy capaz, y esto lo permite, pondré algún apartado donde cada uno pueda dejar su visión, opinión, creencia o religión sobre este tema.
Mientras tanto, iros haciendo esta pregunta, y si queréis lo comentáis:
Y ahí, en mis mejores sueños, es donde cada noche aparece un hada distinta, y me levanto con su sabor.
Y ahí, en mis mejores sueños, es donde apruebo todas en Mayo y me paso el mes de Junio de sitio en sitio, de visita en visita, sin nada mejor que hacer que disfrutar del verano y de aquellos a los que quiero.
No tengo palabras para describir lo que me ha pasado esta mañana.
Un examen bendito, unas preguntas que, según algunos, iban a caer. Confianza.
Una lectura rápida antes de entrar al examen, y es suficiente para aprobar (y con buena nota) una de las asignaturas anuales más complicadas de la carrera de Psicología.
Es injusto, lo sé, que la gente estudie y se metan todo ese temario; y yo, con 50 preguntas tipo test, echándolas un vistazo de media hora antes del examen, apruebe.
Pero amigos, nuestra facultad tiene tantas cosas que se hacen mal que de alguna de ellas nos tendríamos que aprovechar.
Si por mí fuera, me pasaría toda la tarde celebrándolo. Por gastar el tiempo que no he gastado estudiando para este examen, vaya.
Soy, por fin me dado cuenta, un enemigo de la humanidad, gente que no entiende nada... yo a mi corazón dejo mandar.
Cada minuto marco un punto al que debo llegar y noto que me vuelvo a sublevar.
Quemo un cajero; al mundo entero quiero preguntar: ¿habéis visto a los árboles decir que no estamos bien aquí y que no nos vamos a cambiar?
Ha nacido una mañana, pego un salto de la cama y hoy me voy a hacer un join. Me dice: -tío, estoy mojada, -con su carita de hada y ahí le doy, y ¡ay, ay, me voy!
Me paso el día entre sus bragas y su mata de pelo y me alimento de sentir que late dentro el corazón.
Meto el deo en toa la llaga, igual remonto el vuelo, igual me invento que hace tiempo que no encuentro una razón.
Soy, por fin me he dado cuenta, un enemigo de la humanidad. *mugas, razas, religiones... me la suda todo por igual.
Detrás de las opiniones de la gente, de sus conversaciones, de sus ideas y sus críticas, están sus gustos, sus apetencias, sus prejuicios, sus opciones. Bien. Y después...sus principios, sus valores, sus creencias. Bien. ¿Y después? ¿Su forma de vida? ¿Su ideal? ¿Su espíritu? ¿Su alma?
No sé lo que hay. No sé cómo llamarlo. No sé si se puede cambiar o se puede educar. Sólo sé que es ahí, en ese sitio donde acaba (o empieza) el camino de las palabras, donde duerme la diferencia entre tú y yo.
No digo que lo tuyo sea bueno y lo mío malo. Ni viceversa. Sólo digo que hay diferencias. Y que "eso" que difiere entre tú y yo está tan profundo que nunca podremos verlo. Ni tú lo mío, ni yo lo tuyo.
Pero es importante. Hace que tú veas el consumismo, por ejemplo, como un problema personal, como un problema de cada uno: cada uno sabe cuánto se gasta y en qué se lo gasta. Es un problema en la medida que te gastas más de las posibilidades que tienes. Eso es, para ti, el consumismo.
Igualmente, "eso" que yo tengo ahí al fondo, hace que yo vea el consumismo como un problema con la responsabilidad con otros: cada uno sabe cuanto se gasta, y es responsable de ello; pero eso que se gasta influye en lo que puede o no puede gastar el resto de población del mundo. Si todos los "tús" y los "yos" de nuestro primer mundo gastamos hasta donde podemos (y eso es hasta muy lejos) todos los "otros" que no disfrutan de nuestra economía podrán gastarse mucho menos (y eso es muy muy muy poco).
Estas diferencias entre lo que tú tienes "ahí" dentro y lo que tengo yo, definirán totalmente nuestros proyectos de vida, nuestros caminos, muchas de las decisiones que tomemos vendrán directamente de "eso" que tenemos en lo más profundo y que no sabemos cómo llamar.
"No se trata de aliviar a otros pasando vosotros estrecheces, sino que, por exigencia de la igualdad, en el momento actual vuestra abundancia remedie la falta que ellos tienen, para que un día la abundancia de ellos remedie vuestra falta, y así haya igualdad, como dice la Escritura: Al que recogía mucho no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba."
Mira bien lo que tienes "ahí" dentro. ¿Te gusta? ¿Estás contento con "eso"?
Sea cual sea tu respuesta, ten en cuenta que no todos tenemos lo mismo, y que si no aceptas eso, puedes desanimarte, enfadarte, desilusionarte y hasta deprimirte en la lucha.
No me digas tu edad, tu color o tu nombre. Dime si te sientes culpable de las muertes de la guerra, el racismo o el hambre.
Y tras muchas vueltas (tampoco tantas, menos de las habituales), el sábado marchamos al Womad.
De locura, de empalmada, sin sitio para dormir, comer o beber. El suelo, el cielo y la música son lo único que necesitamos.
Me faltaba algo este curso, me faltaba un día (o varios) de volver a mis raíces festivaleras que tanto me han dado, y olvidarme durante un tiempo de la seriedad y el compromiso de mi vida en Salamanca (jaja).
Es el momento, no queremos grandes fiestas, ni grandes grupos, ni eternas noches de alcohol. No nos hacen falta lumis, drogas duras ni equipos de 40.000 vatios.