jueves, 25 de noviembre de 2010
Los buitres. Parte 3.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
No sé qué hacer contigo...
lunes, 8 de noviembre de 2010
El alma de los números.
“Los números no son seres sin alma —escribió—. Luego de estudiarlos durante mucho tiempo, y sin aún haber dado fin a mis investigaciones, puedo afirmar, sin ninguna reserva, que he conseguido desentrañar su enigma, lo que a mi parecer constituye la aportación más extraordinaria a la ciencia matemática desde el legado del maestro Pitágoras. Los números tienen la apariencia de seres inanimados, insensibles, fríos; pero ése es sólo su semblante. En realidad, les altera lo mismo que a todos los seres humanos: los sentimientos. Todavía no conozco las pasiones de cada uno de ellos, apenas si he tenido tiempo de empezar a conocerlos, pero ya me encuentro en condiciones de afirmar que el azar no existe, que no hay arcano en su orden, ni saltan por casualidad en el juego de la ruleta. Aún no me ha sido posible descubrirlos a todos, pero ya conozco el alma de algunos y con ello reúno razones bastantes para pensar y declarar como conjetura matemática que cada número tiene un extraño sentimiento empequeñecedor, mutilador, invalidante e incapacitador que lo debilita, como sucede con la mayoría de los humanos. Los números no son peces; son gusanos tramposos. Pero al quedar al descubierto son, sencillamente, seres humanos, tan despreciables como ellos.
”Los números, en el juego de la ruleta, no giran a gran velocidad para salir sino precisamente para esquivar la salida —continuó escribiendo Bruno Weiss—. Pero cuando son atrapados, y no les queda más remedio que rendirse, soportan el peso de la bola metálica y aparecen, dejándose cantar para exhibirse ante los jugadores que han apostado por ellos. Y entonces se produce un fenómeno curioso: afloran sus propias pasiones, no pueden contenerse y se apresuran a perseguir a quienes, al haber sido cazados, los ponen en evidencia o mueven a la confusión. Así, el número ocho, por ejemplo, tiene una extraña concepción del orden natural de las cosas. Odia al número treinta y tres porque considera que no es más que sí mismo partido por la mitad, enrevesado, y en cuanto queda atrapado el treinta y tres se deja apresar lo antes posible para restablecer su idea del orden en el Universo. Algo muy similar le ocurre al doce con respecto al veintiuno, al que considera un impostor invertido, un pervertido. También lo persigue y se deja atrapar en cuanto se atilda para ser presentado en público. Son, como puede comprobarse, raros ejemplos de vanidad, o de perfeccionismo. No son pues de fiar, pero bueno es conocer su naturaleza por si se desea ganar una fortuna en ese juego que dicen azaroso, sin serlo. Y el número uno, por alguna razón que no he podido desvelar, está perdidamente enamorado del seis. En cuanto éste es capturado, aquél lo persigue hasta más allá de la resignación para manifestarle que irá a su lado, salga cuando salga. Es otra ley infalible, aunque inexplicada aún. A veces sale dos o tres veces seguidas, pero no para llamar la atención del jugador, como podría pensarse, sino para llamar la del número seis, a quien tan ciegamente ama...”.
Bruno Weiss no escribió más. De repente se sintió muy cansado y depositó la cuartilla junto a las hojas con las series sobre la mesa y se dejó caer en el sillón, decidido a dormir. Pero, antes de hacerlo, temió que alguien le robase el secreto y, sin pensarlo dos veces, recogió las cuartillas en las que explicaba su trabajo, se acercó a la chimenea y las vio consumirse en el fuego. Luego, más sosegado, se sentó otra vez en el sillón y se durmió.
Antonio Gómez Rufo, "El alma de los peces"
viernes, 5 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
Hermosa apresurada.
Albert Pla – Pobre MuchachaPobre muchacha.Pobre muchacha hermosa apresuradaque deprisa vienes hacia mí alcruzar la calley te pasas por mi lado sin saber que yo,que yo soy la razón de tu existencia.
Tú ni siquiera me ves, yo te sonríoy admiro tus cabellos,y tus piernas,y tu culo.
Tú estás tan buena,yo te haría tan dichosa.Pero tú...tú te lo pierdes con tu prisa.
Tú estás tan buena,yo te haría tan dichosa.Pero tú...tú te lo pierdes con tu prisa.
Pobre muchacha hermosa apresurada.Pobre muchacha hermosa apresurada.
