viernes, 14 de septiembre de 2012

Para dormir cuando no estés...


En un viaje a un mundo
por países de los que no sé volver
lo encontré oculto sin querer.

Me contó secretos sobre cosas

que no podrías creer.
Me condujo hasta las puertas del saber.

Me contó la forma de abrazarte

y que no me queme la piel.
Y me explicó el secreto
para dormir cuando no estés.

Y ahora si no tengo miedo

creo que es porque lo he entendido bien.
Ya sé lo que tengo que hacer.

Tengo que alejarme de los monstruos

que no me han dejado ver.
Y tengo que romperme en mil pedazos
otra vez, otra vez, otra vez...
para dormir cuando no estés.

Tengo que alejarme de los monstruos

que no me han dejado ver.
Y tengo que romperme en mil pedazos
otra vez, otra vez, otra vez... para dormir cuando no estés.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva. Parte III.


Un buen día, el Señor, Dios, les dijo que debían marcharse de allí. No les dio explicaciones, simplemente les abrió la puerta, les empujó suavemente y les dejó al otro lado. Desnudos, sin equipaje, sólo se tenían el uno al otro.

Debían descubrir otros mundos, otros paraísos, posiblemente más desérticos y difíciles de sobrevivir. Tendrían que superar dificultades, peligros, noches frías y tardes tórridas. Sin más cobijo que el abrazo del compañero.

Pero ellos, Eva y Adán, al verse allí desnudos, juntos y con el mundo por delante, se miraron, sonrieron y agarrados de la mano salieron corriendo hacia el siguiente destino que la vida les deparaba.

El paraíso iba con ellos. Iba en ellos.



"Haciendo de nuestras vidas dos cometas
Que giran volando rapido entre planetas
Batiendo las alas alto esquivando estrellas
Dejando en el universo nuestras estelas
Hasta el Sol, hasta el Sol, hasta el Sol

Que nadie pueda nunca separarnos, que nadie pueda nunca separarnos, que nadie pueda nunca separarnos..."


lunes, 27 de agosto de 2012

Despertar.


Y cuando desperté, pude respirar tranquilo.
Ella estaba allí.


viernes, 10 de agosto de 2012

Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva. Parte II.


Como en todo paraíso, había días atareados. Días en los que tanto Eva como Adán tenían ocupaciones, cosas que hacer, tareas y labores que iban dejando para el último momento, y que acababan acumulándose y convirtiéndose en estrés.

Incluso en esos momentos, en esos días pesados y agotadores, Adán sentía cómo la mirada de Eva se posaba sobre su cuello de vez en cuándo, y él suspiraba, deseoso de que llegara el ocaso para poder acurrucarse junto a ella.

Algunas noches, cuando Adán ya no podía más y se sentía sobrepasado, ella le cogía de la cabeza, la ponía sobre su regazo y le acariciaba el pelo hasta que él se calmaba  y se quedaba dormido, sintiendo de nuevo aquella mirada tierna y protectora.

Ése era el paraíso. Tener cada uno su tarea, su labor, su misión, pero compartirla cada noche como si fuera de ambos. Llorar ambos por los fracasos, celebrar ambos los éxitos. Vivir el paraíso que se les había regalado cada día.

jueves, 26 de julio de 2012

Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva. Parte I.


Ese lugar donde podía ser él mismo. Allí donde no tenía que fingir estar feliz, serio, cansado o preocupado.

Era el lugar donde dormía sin tener que abrazarse a nada, donde podía pasarse horas mirándola cómo soñaba y roncaba dulcemente. Allí donde se levantaba de puntillas al baño, intentando no hacer ruido, para que ella no se despertara.

Era un lugar, un paraíso, donde podían mirarse fijamente a los ojos y saber que se amaban; que cada uno lo daría todo por el otro. Que cada uno viviría eternamente en el paraíso del otro. En el paraíso de ambos.

viernes, 29 de junio de 2012

Felices despedidas tristes.


 La tristeza sólo se cuela por aquellos huecos que vamos dejando entre alegría y alegría.

Pero la felicidad, que es un río sin puentes, un manto sin agujeros, inunda y cubre cada momento. No deja que la tristeza salga. No permite ilusiones, mentiras, falsas apariencias o realidades trucadas.

Sólo nos permite ser felices.

 



Cuando la resaca te domina y tira las paredes
soy el primero que lo ve
cuando la bravura se me sube y rompo las cadenas
se arregla el mundo y no puede ser
por qué si lejos de alejarme
lo que quiero es tenerte muy cerca
por la mañana.

Despues de flores, besos y chocolate
me des tu cielo yo quiero ver
la cima de tu encanto quiero ver
regalame la luz del dia,la mirada fria
y no me digas que no ves
por ti cualquier excusa inventaré.

Cuando no te baje el sueño y llores por la madrugada
soy el primero que lo ve
cuando no te den las fuerzas pa aguantar la calma negra
se arregla el mundo y no puede ser
porque si lejos de alejarme lo que quiero es tenerte muy cerca
por la mañana.

Despues de flores,besos y chocolate
me des tu cielo y yo quiero ver
la cima de tu encanto quiero ver
regalame la luz del dia ,la mirada fria
y no me digas que no ves
por ti cualquier excusa inventaré.

viernes, 22 de junio de 2012

Otro pasito más.

Con la vida aquí, a mis pies, como un tobogán empinado de colores y curvas impredecibles, desconocidas. Y que cuanto más lo miro, más me atrae, absorbiéndome, tirando de mi cuerpo hacia sus contoneantes rincones y sus misteriosos recovecos. Desenfoco, miro más profundo y más me arrastra. Y me dejo llevar.

Me entrego a sus brazos delirantes y cubiertos de espinas acolchadas. Cierro los ojos y disfruto.

Abro los ojos, y ¡pum!: los tuyos. Entonces es cuando ese tobogán cubierto de neblina ya no me parece tan empinado. Entonces es cuando ese tobogán, que antes tenía una altura infinita, desconocida y terrorífica, no me parece tan largo.

Con tus faros y los míos.



Y venga a darle al alpiste,
la vida es muchas veces triste, es repetición.


Habrá que hacer el amor porque nunca está hecho,
dije cuando tú miraste al techo.


En un mundo mejor
habrá que hacer el amor.

viernes, 13 de abril de 2012

Demian

Acabo de terminar de leer un libro que dejé caer en mis manos hace un par de semanas, y que acaba de convertirse en uno de mis libros preferidos. No sé si por el momento, si por lo que estoy viviendo y lo que me espera por vivir, o porque sencillamente es de esos libros que te dejan con más preguntas que respuestas.

Se llama Demian, de Herman Hesse, y aquí os dejo un pequeño fragmento, apenas cuatro líneas, que me llamaron la atención y representan muy bien lo que es la novela en sí. Os la recomiendo.

"Yo era un proyecto de la naturaleza, un proyecto hacia lo desconocido, quizá hacia lo nuevo, quizá hacia la nada; y mi misión, mi única misión, era dejar realizarse ese proyecto que brotaba de las profundidades, sentir en mí su voluntad e identificarme con él por completo."

martes, 20 de marzo de 2012

Tu prima.

Que el cielo se ponga azul.
Que me levante y estés tú.

Que sonría, que sonrías, que sonrían.
Que las primaveras que comienzan nos calienten y nos alegren.

¡Que tu culo no deje de bailar al son de las palmas de la vida!

sábado, 10 de marzo de 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

"- A partir de ahora voy a llevarte conmigo.
- Sí -pronunció sin más, y nuestros ojos se encontraron y compartieron el milagro que eleva a dos personas de su soledad y los sumerge en la embriagadora dulzura y en la fuerza de ser uno solo.

En aquella noche fría y estrellada prometí solemnemente en el fondo de mi corazón que la protegería mientras viviera."

Kressmann Taylor. Día sin retorno.

domingo, 12 de febrero de 2012

El niño y el monstruo.

Todas las noches, aquel niño miraba debajo de su cama, en los cajones, detrás de la mesa y encima del armario, por si acaso había algún monstruo esperando a que apagara la luz para atacarle.

Nunca vio nada. Ningún monstruo, ninguna sombra, ningún rastro de que allí se escondiera algo terrible acechando mientras dormía.

Así que aquel día, cuando levantó el edredón que caía por el lateral del colchón y miró debajo de la cama, no podía creer lo que estaba viendo. Su mente infantil, acomodada en la seguridad de la inexistencia de los monstruos durante tantos años construida, no podía aceptar que se encontrara de frente con un auténtico monstruo de carne y hueso.

Se quedó paralizado, se tumbó despacio en el suelo sin apartar la mirada del enorme ser, y poco a poco se fue deslizando boca abajo hasta que sus ojos estuvieron apenas a unos centímetros de los ojos del monstruo. Eran sorprendentemente pequeños, negros, y brillaban como brillan los ojos de un niño a punto de echarse a llorar, con ese hilo de lágrima casi rebosando el párpado inferior.

Eran unos ojos tristes, tremendamente tristes. El niño no podía dejar de mirarlos, y se preguntaba por qué estaba triste el monstruo, qué le habría llevado a esconderse ahí, de qué huía, qué le atormentaba.

De repente, el niño agarró de la mano (o de la zarpa, o de la pata...) al monstruo, y lo arrastró fuera de la cama mientras se ponía de pie. Lo superaban en casi un metro de altura, y en más de 50 kilos de peso, pero el monstruo parecía asustado y débil.

Con mucha tranquilidad y una calma asombrosa, el niño levantó el edredón, la sábana, abriendo su cama como cada noche. Miró al monstruo, volvió a cogerlo de la mano, y le guió hasta el colchón, empujándolo para que se metiera dentro de la cama. Éste obedeció, y se metió en la cama con una expresión de incertidumbre en el rostro.

El niño lo arropó hasta el cuello, metió el edredón sobrante de los lados de la cama bajo el colchón, para que no entrara el frío, y se sentó en el sillón que había al lado de la cama, donde su madre solía sentarse a contarle cuentos. Apagó la luz, encendió su pequeña lámpara de la mesilla, y esperó sentado hasta que el monstruo se durmió.

Sólo entonces, el niño se acurrucó en el sillón, se cubrió con una pequeña manta verde, y se quedó dormido con una sonrisa en los labios.



"So many adventures couldn't happen today,
so many songs we forgot to play,
so many dreams are swinging out of the blue
we let them come true."

domingo, 29 de enero de 2012

Nada.

Ni el oro más dorado. Ni los billetes más grandes. Ni todo el tiempo del mundo. Ni los manjares, comodidades, placeres, paisajes, visiones, sensaciones, experiencias y olores más extraordinarios.

Ni la vida más exótica. Ni los sueños más recónditos hechos realidad.

Ni la supuesta paz. Ni la intranquila calma.

Porque en ese instante, nada vale nada. Nada tiene el color o el sabor necesarios para distraerme de ese instante.

Porque ahí es donde quiero pasar las horas.
Con los ojos cerrados y los labios húmedos.
Con los pies fríos y el corazón caliente.

lunes, 2 de enero de 2012

Hace 23.

Hace hoy 23 años exactamente, el mundo estaba más contento que de costumbre, porque llegaba una de las sonrisas que más luz le darían durante mucho tiempo.

Ese día, los árboles, los pájaros, los ríos, el Sol y la Luna, estuvieron cantando hasta que anocheció de nuevo, pues algo nuevo empezaba. Una nueva vida cargada y repleta de sueños e ilusiones.

Una pequeña vida que, todavía hoy y por mucho tiempo, sigue haciendo felices a todos los que la rodean.