martes, 2 de julio de 2013

Despedida.

Otra ciudad más que se despide.

No hay lágrimas, apenas hay abrazos ni promesas.
Sólo saludos cordiales, hastaprontos y buenveranos.

Sin embargo no es cualquiera.
Entre las paredes de lo nuestro han crecido flores, árboles y otros seres.
La ciudad, presente siempre, no ha dejado de sonreirnos a través de las ventanas.
Pero ahora se despide con lágrimas calurosas.

El camino cambia. El destino varía. No permanecen modo ni lugar.
Pero mi hogar, mi hogar sigue siendo el mismo.
Mi hogar eres tú.