viernes, 23 de septiembre de 2011

Tememos lo que no ha pasado, lo que no conocemos, lo que ni siquiera creemos que ocurrirá.
Tememos aquello que jamás sucederá.

Tenemos miedo incluso de una mirada. De un gesto. De una sola palabra.
Detalles que nos parece que adelantan la catástrofe a la que tanto tememos. Detalles que ensombrecen nuestros mejores días y que amargan nuestros más felices sueños. Detalles que pueden hacernos perder la cabeza, desconfiar hasta de nosotros mismos, y enloquecer de tristeza y desesperación.

Sólo hay un remedio para desenvenenar estos detalles y volver a darles la poca importancia que se merecen. Sólo uno. Y por encontrar y hacer nuestro ese remedio, habremos de luchar eternamente.

martes, 20 de septiembre de 2011

Dos.

- ¿Sabes? Aquí hace una tarde genial. De esas que apetece salir a la calle, aunque sólo sea para dar vueltas y mirar a la gente.

- ¿Hace sol?

- ¡Claro! ¿Te vienes a dar un paseo?

- ¡Qué gracioso eres, ¿no?! Si no hubiera cinco horas de viaje de por medio...

- Anda, que sí, venga. Seguro que guardas algún poder oculto con el que puedes teletransportarte. Como Hiro.

- La verdad es que sí. Pero necesito que cierres los ojos y que me escuches. Si los abres, no funcionará.

- Vale. Ya está.

- Ya estoy aquí...¡no! ¡No abras los ojos! Dame la mano. Vamos a dar una vuelta volando por la ciudad.

- Espera...quédate aquí. No te vayas. Este año vamos a dar paseos, a ver nuevos lugares, a conocer nuevas gentes. Pero ahora quédate a mi lado. Quédate en mi cama y abrázame.

- Me quedo contigo. Claro que me quedo contigo. Pero recuerda que me has prometido muchos paseos este año.

- No te lo he prometido. Pero lo hago ahora. Te prometo que todas las semanas daremos un paseo, cada semana por un sitio distinto, nuevo, desconocido... y descubriremos lugares y personas y momentos totalmente nuevos. Que pasarán a formar parte de nuestra vida. Pequeños detalles que, aunque se nos olviden, siempre estarán dentro de nosotros.

- Me encantas.




"Si el Sol dice que te desenamoras,
si dice que te olvide, vida mía;
maldigo cada día, maldigo el correr de las horas."



martes, 13 de septiembre de 2011

Uno.

- ¿Qué te pasa? ¿Qué te duele?

- Lo de siempre. No quiero volver a explicártelo.

- Vale. Guárdatelo. Pero sabes que estás deseando contármelo, aunque lo haya oído mil veces y conozca mejor que nadie qué es lo que se te pasa por la cabeza en estos momentos.

- Es que hay veces...no sé. Déjalo.

- Hay veces que... ¿qué?

- Que la echo menos.

- ¡Enhorabuena, capullo! Eso es normal, es bonito, la quieres...¿qué esperabas?

- Es que creo que es cuando ella está lejos cuando me canso, me aburro, me enfado, me irrito. Cuando me encuentro intransigente, impaciente y agobiado. Y no es que sólo me pase cuando no está ella. Es que cuando no está ella no tengo dónde llorar.

- ¿Y cuándo estás con ella?

- Ahí...ahí es donde soy yo. Ilusionado, feliz, fuerte y valeroso. Me siento capaz de todo y, si flaqueo, sólo tengo que refugiarme en su barriga donde descanso como en ninguna otra parte. Todos los agobios, el estrés, la acumulación de trabajo y de nervios...se disipan. Veo las dificultades como retos, los obstáculos como motivaciones, y los miedos como empujones hacia arriba.

- Este año va a ser duro. Lo sabes, ¿no?

- Lo sé. Y lo temo. Pero por otra parte, tengo ganas, tengo ilusiones, tengo fuerzas, tengo sueños. Joder, y la tengo a ella. Ya tengo dónde llorar y dónde reir sin parar. ¿Qué más puedo pedir?

- Pues hala. Adelante que empieza.




"Sigo gritando con todo el corazón.
No sé decir que no, no tengo solución."