martes, 10 de agosto de 2010

Un regalito desde la arena.


Effects: Off.

Hay lugares, momentos, situaciones, desde las que se ve la vida de una forma más lenta, más tranquila. Son esos días que todos deberíamos tener de vez en cuando, en los que el silencio espiritual inunda nuestra alma, y podemos dedicarnos a escucharlo.

Una buena canción, un buen libro, mil metros estilo libre, una tonelada de arena en los bolsillos, o sencillamente una hora de silencio mirando al horizonte infinito que dibuja el mar con ayuda del viento.

Escuchar atentamente con ayuda de estos detalles, ésa es la tarea, ésa y ninguna más. No hay horarios, no hay normas, no hay molestos quehaceres. Y es ahí donde aparecen las ideas más auténticas, los eurekas más profundos y reveladores. Ahí donde nada ni nadie aparte de tu espíritu silencioso logrará entrar jamás.

Os invito, queridas amigas y amigos, a que calléis. A que busquéis ese silencio espiritual que calma y sosiega, y aunque al principio no se escuche nada, con el paso de los minutos, las horas, los días, revelará grandes ideas, profundos sentimientos y pensamientos que hasta entonces creíais inalcanzables, ensordecidos por el ruido de nuestra vida cotidiana.


Aquí os dejo uno de esos pequeños detalles que pueden ensordecer el ruido y avivar vuestro silencio espiritual. Suerte.

3 comentarios:

  1. Gran canción, una de las pocas de Dylan que me evoca algo.

    :)

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  2. y nosotros en el calor de la tierra extremeña con la sandía y el gazpacho.... nada está mal... también viene bien el silencio de la siesta... sin reloj y sin prisas...

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  3. es bueno saber que sigues vivo.
    Recarga las pilas que nos espera un curso largo!

    SBMDC

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