"El día cada vez estaba más cerca. El águila ya se había alejado a otros territorios, a lejanos lugares donde las presas vivas abundaban. Había abandonado su hogar, dejándolo plagado de víctimas moribundas o ya en estado de putrefacción, perfectas para que los buitres comenzaran su tarea de limpieza.
Los buitres ya habían localizado varias presas, y planeaban en círculos a su alrededor como en un baile aéreo que parecía infinito. Era imposible averiguar dónde comenzaba o acababa aquella maraña de trayectorias circulares con un único objetivo: llamar la atención de más buitres.
Cada vez eran más. Tras varios días, el cielo se había ocultado detrás de la nube de alas, picos y chillidos, y la bajada a las presas parecía inminente. En cualquier momento, el cielo volvería a ser azul, y el terreno se cubriría de buitres amontonados, picándose y chillándose por un trozo de cabra llena de gusanos.
Pero todavía no era el momento. Nadie sabía cuando llegaría. Y ahí residía la verdadera magia del momento infinito, de la espera ansiosa, del no saber cuándo, cómo o dónde los buitres empezarían a descender hacia su comida."
algun dia me tendras que explicar que se te pasa exactamente por la cabeza, o que ocurre con los buitres...que yo tengo muchas teorias...y ninguna buena :D
ResponderEliminarJFL