domingo, 5 de septiembre de 2010

Los buitres. Parte 2.


"El día cada vez estaba más cerca. El águila ya se había alejado a otros territorios, a lejanos lugares donde las presas vivas abundaban. Había abandonado su hogar, dejándolo plagado de víctimas moribundas o ya en estado de putrefacción, perfectas para que los buitres comenzaran su tarea de limpieza.

Los buitres ya habían localizado varias presas, y planeaban en círculos a su alrededor como en un baile aéreo que parecía infinito. Era imposible averiguar dónde comenzaba o acababa aquella maraña de trayectorias circulares con un único objetivo: llamar la atención de más buitres.

Cada vez eran más. Tras varios días, el cielo se había ocultado detrás de la nube de alas, picos y chillidos, y la bajada a las presas parecía inminente. En cualquier momento, el cielo volvería a ser azul, y el terreno se cubriría de buitres amontonados, picándose y chillándose por un trozo de cabra llena de gusanos.

Pero todavía no era el momento. Nadie sabía cuando llegaría. Y ahí residía la verdadera magia del momento infinito, de la espera ansiosa, del no saber cuándo, cómo o dónde los buitres empezarían a descender hacia su comida."

1 comentario:

  1. algun dia me tendras que explicar que se te pasa exactamente por la cabeza, o que ocurre con los buitres...que yo tengo muchas teorias...y ninguna buena :D

    JFL

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