Echar de menos puede ser tan peligroso como emocionante. Tan tentador como lleno de ilusiones. Las dos caras de la moneda que la distancia, física, psicológica o temporal no deja de lanzarnos desde una y otra dirección.
Y cada vez que cierres los ojos, soñarás con todo aquello que jamás tuviste. O quizás no, quizás sueñes con lo que tuviste.
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