No suelo contar por aquí muchas historias concretas, y mucho menos historias reales, de verdad, con nombres y apellidos. Evidentemente no voy a poner los nombres ni los apellidos de nadie, pero esta historia es completamente real, y espero que os guste. Ésta es la historia de LL.
LL es una persona normal. Es una persona que ha sufrido mucho durante toda su vida, da igual lo corta o larga que haya sido hasta ahora, pero la mayor parte de ella la ha pasado sin poder hacer nada de lo que quería, sin ir a los sitios donde siempre deseó ir y, lo peor de todo, sin estar con las personas con las que quería estar.
Sin embargo, se ha pasado su vida luchando por sus derechos y los de sus compañeros. Es de esas personas que, cuando escuchas sus historias, sabes que han cambiado la historia de este país. Y a las que tienes que agradecer que lucharan cuando tú ni siquiera habías nacido.
LL tiene pocos amigos. De hecho él dice que sólo tiene un amigo, al que además no puede ver cuando quiera, sólo muy de vez en cuando.
Ayer, la primera sonrisa de LL apareció cuando salió a la calle, vio que había salido el sol y que le esperaba una tarde, como él mismo dijo, de relax.
Caminamos como él quería, como normalmente no puede hacer. Nos detuvimos ante la inmensidad de la catedral, LL se quedó maravillado mirando hacia arriba los enormes muros.
Entramos dentro, y quedó totalmente impresionado con las increíbles columnas, el órgano, las ventanas..."¿tú crees en esto, Alex?" me dijo. Después de mi respuesta, le pregunté lo mismo, y él contestó: "yo creo que algo hay, no sé qué es, ni creo que pueda saberlo nunca. Pero algo tiene que haber."
Salimos de la catedral, y fuimos a buscar a la famosa ranita de la Universidad. "Dame tres minutos, y la encuentro", dijo en cuanto le contamos la historia. Se puso a mirar con esa media sonrisa que parecía decir: "voy a conseguirlo, esto está chupado." Evidentemente, no la encontró, pero su sonrisa no desaparecía. Estaba contento, no había ninguna duda.
Para rematar la tarde, los pequeños placeres de la vida, un café y un helado. Un regalo inesperado, al que no supe cómo responder, pero que me emocionó tanto que todavía no puedo evitar una sonrisa al mirarlo.
"Alex, tío, cómprame un paquete de tabaco." Entramos en el estanco y LL eligió el paquete de tabaco más raro que había...pero le daba igual: "Mientras se pueda fumar."
Al despedirnos, y después de hacernos una foto que prometí enviarle, y él prometió guardar siempre junto a él; se sucedieron los abrazos y los besos más sinceros que recuerdo en mucho tiempo. Él se iba triste, yo lo sé, porque la próxima vez que nos veamos no será en condiciones tan especiales. O tan normales.
LL lleva 10 años cumpliendo una condena en prisión. Ayer fue su primer permiso de esa condena de 10 años.
Empecé a contrarreloj
la carrera de sobrevivir.
Recorrí, sin abandonar,
el mapa de la decepción.
Acerté, sin avasallar,
a poner en marcha mi reloj.
Conseguí, sin degenerar,
que mi vida sea el rock and roll.
Y mientras tanto, ya lo ves,
qué es lo que podemos hacer.
Viviré con intensidad
cualquier motivo o sensación.
Subiré a otro escalón
cuando sienta la necesidad.
Lloraré alguna canción
con las cosas que no supe hacer.
Y moriré sin preocupación
cuando empiece a amanecer.
la carrera de sobrevivir.
Recorrí, sin abandonar,
el mapa de la decepción.
Acerté, sin avasallar,
a poner en marcha mi reloj.
Conseguí, sin degenerar,
que mi vida sea el rock and roll.
Y mientras tanto, ya lo ves,
qué es lo que podemos hacer.
Viviré con intensidad
cualquier motivo o sensación.
Subiré a otro escalón
cuando sienta la necesidad.
Lloraré alguna canción
con las cosas que no supe hacer.
Y moriré sin preocupación
cuando empiece a amanecer.
uuff me he qedao de un aire, tiene mucho mérito eso que haces. sbmdc
ResponderEliminar:)
ResponderEliminarte admiro colega! flm
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