lunes, 21 de noviembre de 2011

178 segundos

Ciento setenta y ocho segundos.

Desde que decides acabar conmigo, hasta que me gritas que tú también has muerto.

Ciento setenta y ocho segundos.

De dolor, de sudor, de sabores y olores profundos, marcados a fuego ahora en mi memoria.

Ciento setenta y ocho segundos.

De miedo, de alegría, segundos que pasan más rápido que despacio, con más fuerza que ningunos otros ciento setenta y ocho segundos en nuestras vidas. Rítmicos, acompasados, potentes.

Ciento setenta y ocho segundos. Que van marcando, uno a uno, el destino inmediato de nuestros cuerpos. Que van borrando, paso a paso, las ideas conscientes de nuestras mentes, dejando sólo los instintos más profundos.

Ciento setenta y ocho segundos.

Que cuando acaban...¡bum! Se marchan dejando un rastro de sangre espesa y caliente que ahora se enfría mientras nos miramos sin ver nada más.

1 comentario: