martes, 6 de julio de 2010

Preguntas respondonas.


Effects: Off.

Desde hace unos días tenía una sensación extraña. Me preguntaba qué hacía aquí, qué iba a pasar ahora, cómo iban a transcurrir los acontecimientos. Pero sobre todo, me preguntaba qué sentido tenía cada paso que daba, cada palabra, cada gesto, cada insignificante decisión que iba tomando, o iba retrasando.

¿Iba a alguna parte? ¿Buscaba algo? ¿A dónde me llevaría todo esto?

Preguntas con dos respuestas. La simple, la rápida, la hedonista. O la compleja, la profunda, la respuesta que en su interior sólo contiene nuevas preguntas. La respuesta que a todos nos gustaría encontrar, pero que no nos atrevemos a buscar, ni siquiera a empezar a preguntar por ella.

La respuesta que duele y que siento en las entrañas cada vez que una extraña pregunta la rodea tangencialmente, rozando sus límites, pero sin llegar a entrar en ella.

Durante años busqué y respondí a algunas de mis preguntas respondonas, la mayoría ya caducaron y pasaron de moda. Y ahora, por más que busco, que pregunto, que rebusco y que vuelvo a preguntar, no hay nadie para responderme.

Será que se han ido de vacaciones, espero averiguar pronto dónde para hacer la mochila y correr a buscarlas.

¿Alguna pregunta?




Hay mucho que aprender, rescatar del olvido,
hay como y hay porqué.
Una regla de tres, yo siempre ire conmigo
donde vayan mis pies.

2 comentarios:

  1. hay muchas veces que si buscas debajo de la cama se encuentran las respuestas. Es que barriendo algún día las echaste alli sin querer!! =)

    ResponderEliminar
  2. Qué decir cuando se supone que buscamos la felicidad y las respuestas dolorosas no están acorde con ella, pero aún así yo escogería, en la mayoría de los casos, estas respuestas, que hacen que nos engañemos menos a nosotros mismos, aunque nos engañemos para esconderlas porque no es lo que queremos escuchar en muchos casos.

    Fdo: amiga de jfl

    ResponderEliminar