La maldita maldición de preocuparme, agobiarme, estresarme y desesperarme por todo aquello por lo que no me apetece preocuparme, agobiarme, estresarme ni desesperarme; y verme obligado a olvidarme de lo que realmente me apetece, de lo que quiero disfrutar, saborear, y tener en la cabeza.
Que vuelva pronto el sol. El de dentro, que el de fuera ya está pegando bastante.
"Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día."
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