martes, 13 de septiembre de 2011

Uno.

- ¿Qué te pasa? ¿Qué te duele?

- Lo de siempre. No quiero volver a explicártelo.

- Vale. Guárdatelo. Pero sabes que estás deseando contármelo, aunque lo haya oído mil veces y conozca mejor que nadie qué es lo que se te pasa por la cabeza en estos momentos.

- Es que hay veces...no sé. Déjalo.

- Hay veces que... ¿qué?

- Que la echo menos.

- ¡Enhorabuena, capullo! Eso es normal, es bonito, la quieres...¿qué esperabas?

- Es que creo que es cuando ella está lejos cuando me canso, me aburro, me enfado, me irrito. Cuando me encuentro intransigente, impaciente y agobiado. Y no es que sólo me pase cuando no está ella. Es que cuando no está ella no tengo dónde llorar.

- ¿Y cuándo estás con ella?

- Ahí...ahí es donde soy yo. Ilusionado, feliz, fuerte y valeroso. Me siento capaz de todo y, si flaqueo, sólo tengo que refugiarme en su barriga donde descanso como en ninguna otra parte. Todos los agobios, el estrés, la acumulación de trabajo y de nervios...se disipan. Veo las dificultades como retos, los obstáculos como motivaciones, y los miedos como empujones hacia arriba.

- Este año va a ser duro. Lo sabes, ¿no?

- Lo sé. Y lo temo. Pero por otra parte, tengo ganas, tengo ilusiones, tengo fuerzas, tengo sueños. Joder, y la tengo a ella. Ya tengo dónde llorar y dónde reir sin parar. ¿Qué más puedo pedir?

- Pues hala. Adelante que empieza.




"Sigo gritando con todo el corazón.
No sé decir que no, no tengo solución."

2 comentarios:

  1. es precioso y me encanta el estilo conversación.
    con quien hablas? jaja :)
    lindo lindo

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  2. ese rapto de las sabinas :D:D:D

    (avisa de los cambios tio!! que si no es por S no me entero.)

    JFL

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