Y ante la tristeza, el miedo y la esperanza de saber que algo había cambiado en nosotros desde aquel momento, cerramos los ojos y nos besamos.
- ¿Lo has notado?
- Eh...no. ¿El qué? ¿Tu beso?
- He notado algo raro, no sé...algo especial. No se explicarlo.
- Dímelo.
- Era...era como una conexión expecial, extraña. Era como si hubiera una parte de mí que salía por primera vez. Una parte que había estado mucho tiempo dentro, acurrucada, esperando a salir.
Ella me miró expectante, sin saber exactamente de dónde había sacado aquella sensación tan extraña.
- Creo que esa parte de mí estaba escondida, y ha salido a encontrarse contigo.
Ella sonrió. Yo me acerqué abrazara y sentí una paz que tardaría muchos años en olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario